Las sierras de mano

Dicen que fue el castaño el que mostró al ser humano con la forma de sus hojas como había de ser la sierra.

Son estas herramientas, hoy en día, las grandes olvidadas de los talleres de ebanistería.  Cepillos, si, estos siguen en algunos talleres, quizá para acabados, quizá como nostalgia, sierras de costilla, también, algunas sobreviven aún, pero ¿Sierras de mano, de panel,…?, no, de estas solo queda el oxido, no son “productivas”, los serrotes quedan bien en los logos, en los carteles que quieren rememorar lo antiguo, etc.

Pues no, aquí en mi taller, no. En este taller tienen su sitio de honor, no quiero decir con ello, que mis brazos no se quejen cuando van a jugar con ellas, pues su trabajo es a veces duro y lento pero al final del todo, y si eres listo, también en el proceso son reconfortantes. Bien afiladas y en buenas manos son herramientas precisas, ¡y hasta que punto lo son!

Leí en el blog de Matt Cianci (theSawWright), que las sierras antiguas son muy buenas hasta la década de 1920, pues es en esos años cuando comenzó la explosión de sierras circulares en los talleres de ebanistería y  carpintería. Hasta entonces todo se hacía con sierras manuales y no eran cosas pequeñitas, no, por lo que eran herramientas demandadas por los ebanistas y fabricadas para ellos. Ahora gracias a otros artesanos (muy pocos en Europa) resurgen con fuerza, al otro lado del charco, autenticas y elegantes herramientas de precisión con los mejores aceros y con maderas maravillosas.

Otro aspecto de las sierras que no se puede olvidar es el formativo, en el aprendizaje de la ebanistería son uno de los primeros peldaños, pues su uso y afilado es la introducción a otras sierras con un afilado más difícil y cuya precisión es crítica, ya que son las que dedicamos a los ensambles.

Yo, que soy aprendiz todavía y que estoy lejos de manejarlas como se merecen, les devuelvo en mi taller el lugar que se merecen.

A parte de para deshilar tablones, el uso que más les doy y que en cierto modo más agradezco es cuando en el regrueso de las piezas la parte que he de eliminar es mayor de unos 3 mm. En ese caso no uso el cepillo de desbaste, sino que cedo el lugar a la sierra. Todo hay que decirlo, si es una tabla la que estoy regruesando, ha de tener esos 3 mm de sobra como mínimo por toda la superficie a desbastar. Con el uso vas viendo que todo el trabajo que te quites con la sierra son menos ajustes a realizar en los siguientes pasos.

Hasta la próxima.

(Fe de erratas: en el post anterior donde dice 60º grados de bisel terciario, quise decir 60º entre el bisel terciario y el angulo de la cama del cepillo)

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