La mesita y sus cajones.

Estos días pasados han sido días entretenidos y tensos. Entretenidos porque hacer ensambles es divertido, es como hacerte tu puzzle y luego ir montándolo. Y tensos porque en esta parte los errores se pagan, no muy caros pero se pagan.

Como comente en la entrada anterior, la mesa llevará dos cajones, uno en la tapa y otro en un lateral. El del lateral tiene sus complejidadades pero el de la tapa las tiene y mayores. La primera es que no hay muchos ejemplos en  los que fijarse, o por lo menos yo no lo he encontrado. Así que partiendo de la caja del gramil comienzo a cabilar, la opción elegida es la siguiente:

Dos tablas largas unidas mediante colas de milano deslizantes ciegas a los laterales de la mesa, a su vez estas dos tablas llevan unos rebajes (dados) para insertar otras dos tablas cortas, con lo que ya tenemos una caja con cuatro lados. Unas acanaladuras en las tablas para el fondo del cajón y ¡ ya está!. La forma de abrir la tapa será basculando sobre una espiga (de esta forma tengo el cajón se adapta a los movimientos estacionales de la madera de la tapa de la mesa y la tapa siempre tiene un lugar en el que apoyars) de sección romboidal pero con dos de las aristas redondeadas, uno para el giro y otro para rematar esa arista y hacerla más agradable al coger cosas del cajón. La idea es que al apretar en un extremo la tapa bascule y se pueda abrir y dejar la tapa encajada en el espacio entre la espiga romboidal y el lateral del cajón. Para esto hay que situar la espiga a la distancia exacta para que bascule pero que encaje en ese espacio. Además la tapa debe llevar biselados las aristas interiores para poder realizar el giro con suavidad. Otra cosa que he hecho es matar las aristas de la tapa y del hueco para evitar que se deterioren con el uso quedando el cajón un poco menos “secreto”.

La tapa es el resultado de cortar una de las piezas de la tapa de la mesa en tres, cosa que había que hacer con mucha precisión para que lo que se pierde con el corte sea lo menos posible y que la veta tenga continuidad.

El cajón lateral la única complejidad que tiene es la de realizar el hueco de la forma más precisa posible para que el frontal del cajón quede perfectamente encajado con holguras mínimas en todos los lados. Primero se hace todo lo que va a albergar el cajón y luego se adapta el cajón a lo que has hecho, vamos como en las cajas y las espigas, primero caja y luego espiga. Luego se hacen las guías superior e inferior del cajón y las guías laterales. y se unen con cajas y espigas a los laterales de la mesa. Las guías inferiores (runners) por las que desliza el cajón van “exactamente” al mismo nivel que la parte inferior del hueco del cajón. Las guías superiores (kickers) llevan una holgura con respecto al hueco de menos de 0,5 mm. En principio debería ser de 1 mm para permitir los movimientos de la madera, pero en mi caso creo que mi taller es el lugar más húmedo en el que va a estar la mesita, salvo que la tiren a un río, con lo que los cajones seguramente lo único que hagan será encoger. Estas guías superiores sirven para que el cajón mantenga la horizontal cuando esta fuera.

Una vez todas las piezas de los cajones estan realizadas

piezas
Pieza estructura más cajones.

el otro entretenimiento ha sido realizar las “incrustaciones” de ébano en el frente y los laterales de la mesa. Primero con el cepillo de entalla preparo un rebaje en los laterales que después afino con un guillame de angulo bajo. Luego preparo unas tiras de ébano de 5 mm x 8 mm y las paso por un moldurador casero (scratch stock) para crear un semicírculo en un lateral de cada moldura. Luego encolar y rematar.

Ya solo queda terminar la tapa, con sus chaflanes y algún detallito, hacer el cajón con algún detallito y terminar las patas con….algún detallito. Pues a eso me dedicaré esta semana que viene. Y después de todo el mayor disfrute, el acabado, en este punto es en el que hay que mimar al mueble todavía más para ir disfrutando de como va cogiendo su más elevada expresión.

Ya os iré contando….