Más tablas y más tablas.

Por fin después de casi cuatro semanas, he retomado el armario. No ha sido tarea fácil, pues tras la mesita y sobre todo tras las jornadas en Madrid, estaba un poco “despistado”. Me resultaba complicado entrar en el taller, pero al final “la cabra tira al monte” y me metí a darle a la madera.

Esta semana, o más bien, lo que he aprovechado de ella, ha sido para terminar de preparar las tablas de la trasera. Cepillar, cepillar, y luego machiembrar. He estado probando con un cepillo de rebajes (Sash fillister plane), que antaño se usaba para hacer rebajes en ventanas y puertas. Me ha parecido mucho más útil para este tipo de machihembrado “solapado” que el cepillo de machihembrar. Una vez esto estuvo terminado, decidí hacer unas molduras con un cepillo de molduras inglés (Side bead molding), en los solapes que dan al interior del armario, estas molduras como ya comente se usan para disimular los movimientos de la madera y “distraen la vista” de las posibles holguras que surgiran con los cambios estacionales.

Después de terminar la trasera y antes de volver a desmontar el armario para hacer más rebajes para la trasera y para incorporar detalles, me propuse ir dando forma a las puertas. El método elegido es hacer una base de madera de cedro rojo con corte radial y aplicarle unas chapas de roble.

Probado chapas y base
Probado chapas y base

Esto, desde mi punto de vista tiene dos ventajas fundamentales: la primera, disminuir el peso de las puertas y la segunda, reducir los movimientos de la madera, pues si utilizase directamente el roble, una puerta de 50 cm de ancho y con un grosor de 1 cm, previsiblemente se curvaría demasiado. Ahora bien, este proceso de chapeado no deja de ser un pelín complicado, sobre todo cuando has hecho pocos, muy pocos. Partiendo de un tablón de más o menos 2 cm he obtenido 3 chapas de 5 mm (sin regruesar) que acabaran en 3 mm. Utilizando el cepillo de entalla (kerfing plane) una vez más y la sierra de bastidor (frame saw) y tras un buen afilado,  ha sido relativamente sencillo y rápido sacar las chapas. La más complicada fue la ultima pues partía de una tabla de 10 mm y acabé con dos chapas, una de 5 mm y otra de entre aproximadamente 2 mm. Para poder realizar esta operación, sujeté otra tabla en el lado donde la chapa iba a salir más delgada, para poder controlar mejor el corte.

La siguiente complicación que se me presenta es regruesar chapas de 5 mm de grueso por 20 cm de ancho y lo peor 120 cm de largo, vamos que como no consigo que se queden quietas para cepillarlas, lo que voy a hacer es preparar la base de cedro, y aplicar las chapas, para después cepillar y regruesar todo junto.

Por ahora tengo casi preparada una puerta y espero en lo que queda de semana terminar la otra (de sueños vive el hombre), así que os iré contado.


NOTA sobre la crónica de LIGNORUM:

Para terminar y como me dí cuenta tarde, me gustaría, aprovechando esta entrada, agradecer a Alberto Azpeitia la maravillosa labor que llevo a cabo en las jornadas de LIGNORUM, sin su labor estas jornadas no creo que hubiesen sido como fueron. También darle las gracias a Dani del MediaLab. Lo siento compañeros, se me pasó en el anterior post. Muchisimas gracias  los dos.