La cara del armario.

El maravilloso roble.

Las tres chapas y su hermano el tablón.

Las tres chapas y su hermano el tablón.

Como comenté la semana pasada, las puertas del armario serán unas chapas de roble sobre una base de cedro rojo, pues bien, esta semana he estado preparando la otra puerta.También he estado ampliando la otra pues la había dejado un poco estrecha y prefiero ir sobrado con ellas.

Para realizar la otra puerta he “descorchado” el tablón de roble hermano del tablón de la otra puerta, de esta forma las puertas llevaran la toda la madera del mismo tablón. Se ha revelado una veta maravillosa con un flameado precioso así como con las mismas manchas del ataque de un hongo que en las otras chapas. Es extraordinario ir descubriendo la veta de este roble tan diferente del roble “convencional” de un almacén de maderas. Esto sumado a la forma de trabajar el mueble hace si cabe más especial este armario.

La forma de preparar las chapas de roble sigue el mismo procedimiento que comente en la entrada anterior: cepillado y escuadrado, cepillo de entalla y sierra de bastidor, y así hasta sacar la tres chapas que necesitaba.

En un principio quería regruesar las chapas una vez aplicadas sobre la base de cedro pero al final he cogido el camino de en medio, es decir, he dejado las chapas semiregruesadas (cepilladas por las dos caras, pero solo una de ellas es definitiva, la cara que sera encolada al cedro). Todo este proceso culmina con el cepillado de los cantos de dos en dos para proceder al encolado.

El siguiente paso ha sido encolar las chapas entre si. Para ello las he unido con cinta por una de las caras (esparadrapo, por no disponer de otra cosa, mejor seria cinta de carrocero o similar, pero….). Después, dejándola una sobre la mesa y la otra colgando voy dando la cola y así en las dos juntas. Para terminar las dispongo sobre dos listones, coloco otros dos listones por encima, sujeto con sargentos par que estén planas y pongo otros tres sargentos (extremos y centro) para dar presión  al conjunto. Una vez seca la cola, elimino el sobrante y nivelo si es necesario, procurando que haya una concavidad en la cara que va a ir unida a la base de cedro.

Al chapar madera lo habitual es usar un cepillo con una cuchilla dentada, pero, aparte de no tener uno, no se hasta que punto con chapas tan gruesas será necesario aunque ante la duda estoy pensando en hacer una cuchilla de dientes para el cepillo de raspar, pero esto lo dejo para más adelante (seguramente se lo consultaré a Garrett y/o a Julio, así seguro que no hay error).

toothed blade

Cuchilla dentada

La verdad es que el avance es lento, pero el aprendizaje es extraordinario, no solo técnicas, sino que tras deshilar cerca de 30 tablas de 120 cm y del entorno de 15 a 20 cm de grosor ( y las que quedan), los músculos van aprendiendo como actuar de la manera más precisa y con menos esfuerzo. El uso de la sierra de bastidor se esta revelando como algo fundamental pues de otra forma uno de los brazos,  seria actualmente el doble de grueso que el otro pareciendo un Popeye de carne y hueso.

Otro problema que me voy a encontrar con estas puertas va a ser el de las bisagras, pues son puertas muy finas y no es fácil encontrar bisagras para ellas, así que creo que me voy a ver obligado a modificar bisagras de latón macizo si no encuentro unas adecuadas. Otra opción que barajo es conseguir que alguien me fabrique unas expresamente para el mueble (y supongo que eso las hará más caras).

Para terminar, os comento la reflexión a partir de la cual comencé este proyecto. Esta reflexión la comencé tras leer un articulo de Tom Fidgen en el que lanzaba una pregunta sobre los tipos de proyectos que llevamos a cabo. Venia a decir, que podemos elegir entre situarnos en la zona de confort, donde realizamos tareas más o menos difíciles pero que conocemos bien o nos metemos en “berenjenales” que si bien nos complican la vida nos llevan a elevar nuestro conocimiento y habilidades. Pues yo que soy experto en meterme en “berenjenales”, me volví a meter en uno, este armario.

Seguramente podría haber elegido un forma más rápida y sencilla de realizar el armario, pero algo que tenía claro que quería hacer, pues me parece que aporta elegancia a las piezas, era realizar un mueble grande (150x120x50 cm) en roble, pero que fuese lo más delicado y fino que pudiese realizar. Esto significaba, para mí, explorar los limites de las dimensiones aceptables para un mueble así. De esta forma me encuentro realizando este armario en el que todas las piezas han de ser bastante finas pero que no comprometan la solidez estructural del conjunto. Por ahora todo va saliendo bien pero habrá que poner las puertas y comprobar esta parte.

Por otra parte, estos días me han hecho una visita unas damas especiales que habitualmente no hacen caso al trabajo de la madera.

Bueno ya va quedando menos, ahora falta por terminar las puertas (que ya es hora) y desmontar el armario para terminar acanaladuras para la trasera y los detalles (esto me lo propongo como prioritario esta semana pero …), así como elegir y trabajar la pieza de roble que será la tapa. Esta ultima esta casi elegida y creo que cuando la veáis os gustará, pues la veta es espectacular (al menos para mí). Una vez el armario con sus estantes, puertas, traseras, detalles tanto de patas como de molduras,  este completo solo quedaran los cajones. Pero esto ya son otras historias.

Hasta la siguiente…

4 comentarios en “La cara del armario.

  1. Antes que nada muchísimas gracias por dedicar tu tiempo en mantener este maravilloso blog.
    Me quito el sombrero.Creo que tu no tienes limites en esto,y si los hay,en cuanto los intuyes
    te dedicas a explorarlos.Esa es la ACTITUD de un ensamblador contemporaneo,de la que pienso tomar ejemplo.
    La sabiduría se obtiene cuando uno sale de su zona de confort.
    ¿y lo que mola meterse en berenjenales y salir airoso?
    Eres un gran artesano y espero que cada vez mas gente sepa valorar esto.
    Me encanta el veteado de ese roble y estoy deseando ver la tapa.
    A cuidarse mucho y alimentarse bien que para deshilar a mano tanta madera hay que estar fuerte.

    Un abrazo.

    Carlos.

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  2. Carlos, es un autentico placer leer tus comentarios, animan a seguir con esto. La verdad es que lo de meterse en berenjenales es ya otro “vicio”. El Blog, por ejemplo es otro berenjenal, pues al principio piensas que no es para tanto, pero luego vas viendo que consume mucho tiempo, que has de intentar ser claro y ameno en las exposiciones y sobretodo, ser capaz de hacer llegar tú pasión al que lo lee. Esto último, creo que es lo más dificil pues el lenguaje corporal esta ausente y transmitir lo grande que es el trabajo de la madera…..puf, y sin las manos, harto complicado.
    Como vimos con Frank en su taller, todo es la ACTITUD.

    Muchas gracias por tu grandísimo apoyo. Un grandisimo abrazo.

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  3. Isra, comparto contigo la sensación maravillosa de salir (a veces, je.je) airoso de los berenjenales….Solo probando se comete errores y desde luego se aprende. Me quedo con una frase que oí en el congreso de Lignorum,…hay que fallar rápido…cuanto antes para aprender.
    Desde luego, gracias por compartir tu proceso de investigación con todo el mundo…Aprendemos contigo. Gracias.

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