El cepillo de ingletes II

Por fin llegaron las escofinas para hacer cepillos y pude ponerme a fondo con el cepillo de ingletes. Lo más serio estaba hecho pero quedaba el trabajo fino y de detalle.  Había que ajustar la cama del cepillo, es decir eliminar cualquier irregularidad de la misma para permitir que la cuchilla asiente a la perfección y evitar vibraciones. La cama no es perfectamente plana sino ligeramente cóncava.

Despues con los formones elimino la mayor parte del frente de la lumbrera y con el formón de bisel a 90º, que actúa a modo de cuchilla de ebanista y la escofina plana iwasaki, voy poco a poco  hasta que la cuchilla puede pasar a través del cepillo. Despues poco a poco voy abriendo la lumbrera hasta dejar una apertura de algo más de 0,2 mm.

Una vez que la cama y la cuchilla se ajustan perfectamente, le toca el turno a los laterales donde asienta la cuña. Lo ajusto con la escofina de 3mm, y termino de ajustarlo con la escofina plana. Es el momento de limpiar y pulir los tres lados de la salida de las virutas. Este proceso es largo pues has de dejar la superficie pulida en la zona, para mi, mas compleja. Esto lo termino de pulir con la cuchilla de ebanista.

Luego con la escofina de mangos hago unas concavidades en los laterales y llega el momento de dejar el cepillo en sus dimensiones finales. Como hay que reducir unos tres milímetros la anchura del cepillo uso la sierra y termino con los cepillos nº5 y el nº4 1/2, dejando la superficie pulida y plana con ambos laterales a 90 grados exactamente. Queda ajustar la suela, lo que hago con lija de grano 200 y sobre un  granito plano (para rectificar)

Paso a realizar la cuña y uso otra pieza de haya al cuarto, la cepillo y tomo medidas y la voy ajustando hasta que encaja a la perfección tan solo apretando con la mano. Le doy la forma definitiva abriendo la zona del centro para permitir una salida de las virutas correcta así como facilitar su limpieza.

Cuando todas las piezas están terminadas, sumerjo el cepillo y la cuña en aceite de linaza, una noche y tras eliminar el sobrante lo dejo curar, y le doy unas capas de cera de abeja con un paño de algodón.

Aunque durante el proceso he ido probando el cepillo hay que probarlo una vez terminado,  afilo la cuchilla con un bisel secundario de 30º y un microbisel tercieario de 32º.

Cuando encuentre un buen trozo de encina realizaré el cepillo de ingletes que  comenté en la anterior entrada. Junto con las escofinas también recibí los tornillos para el banco, así que ya puedo continuar con su construcción.

Hasta la próxima entrada…

 

 

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