Otro cepillo…

Cepillo de acabados.

Como comentaba en la anterior entrada, entre los proyectos que tenia en el corto plazo estaba un cepillo de acabados similar a uno de la colección que estoy catalogando. Pues a ello me he dedicado esta semana. Me he desviado mucho del original pero así tengo escusa para hacer otro, con palo santo, cuando lo encuentre en las dimensiones requeridas, que es lo que realmente quiero.

El lío comienza como siempre, tras elegir la madera. Tenia separados desde hace un par de años unas piezas de haya para este propósito. He usado una cuchilla de Phillip Edwards de 50mm de ancho y 4 mm de grueso (para mi gusto un poco fina, mejor sería de 5 mm)

He realizado uno cepillo y “medio”, el primero realizado con cama a 50º, pero obtuve una lumbrera de 0,5mm y era excesiva, así que lo reservo para corregirlo con una cuchilla de 6 mm. Ese es el “medio cepillo” pues lo he dejado inacabado.

El “medio cepillo”.

El cepillo de acabados … entero.

El segundo y tras consultar la pagina de Caleb James, buscando unas dimensiones optimas de la lumbrera, lo he realizado con cama a 55º y el frente de la misma lleva una zona de 70 º negativos para no abrir mucho la lumbrera en los futuros rectificados de la suela. Buscaba sobretodo conseguir una lumbrera de 0,05 mm y “tachán tachán” lo conseguí.

Para abrir boca sierra, sierra y después cepillo. Dimensionar la madera en las medidas aproximadas y comenzar con el marcaje. La cama a 55º, el alojamiento de la cuña a aproximadamente 65º y el frente de la cama con dos ángulos, aproximadamente 110º positivos y en la lumbrera 70º negativos. Marcar bien la lumbrera y a darle al berbiquí.

Primero abrí hueco para desahogar madera y luego escoplos, y formones hasta casi el final. El ultimo milímetro de la cama lo realicé con formones y escofinas molidas (el nombre que les da Noel Liogier en su web) o floats en inglés.  Previamente había realizado una pequeña caja en la boca ha 0,5 mm de la marca y taladrado con una broca de 4mm.

Después escofinas molidas por aquí, escofinas molidas por allá, hasta dejarlo todo decente. Para terminar de abrir la lumbrera pues con esa pequeña caja en sus dimensiones exactas, no permite el paso de viruta alguna, el método fue ir cepillando poco a poco la suela para agrandar la lumbrera. Y como no probando el cepillo con una cuña provisional.

Cuando podía obtener virutas de entre 0,01 y 0,02 mm comencé a darle la forma definitiva al cepillo, Sierra, cepillo, escofinas y bastrén. Después cuchilla de ebanista y a por los chaflanes.

Para terminar estampar la marca y dar el acabado. Para tal fin he usado aceite de linaza y tras el curado de este, cera de abejas.

El próximo cepillo será una garlopa o una juntera, pero antes querría comenzar el armario para las herramientas pues no para de dar vueltas en mi cabeza.

Hasta la próxima…

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