El aparador está en su recta final, unos pasos más y estará terminado. Una vez las puertas están terminadas, comienzo con la preparación de los cajones.  En esta ocasión quiero que los cajones mantengan el mismo patrón pero quiero incorporar un toque de color.

Comienzo preparando diferentes chapas para probar su efecto en el mueble. Primero realizo los frentes en cerezo y después voy probando las diferentes chapas que he realizado. Las primeras chapas que hago son de nogal americano con un patrón muy interesante, pero la excesiva diferencia de color me hace dejarlas de lado. Entonces preparo otras chapas de cerezo, que abiertas en libro me dan el patrón que estaba buscando. Para el cajón central superior añado una chapa de nogal americano.

Las chapas las saco serrando al hilo una pieza de cerezo y obteniendo chapas de 4 mm de grosor. Una vez los frentes están ajustados paso a encolar las diferentes chapas, siempre contando con madera de más en la chapa que una vez encolado iré ajustando hasta que iguale a la pieza del frente. Para este encolado acabo necesitando todos los sargentos de los que dispongo, pues hay que evitar que queden “burbujas” en el interior así como que todos los bordes queden perfectamente encolados.

Con los frentes chapados, paso a preparar los laterales y las traseras, todos en madera de arce. Los de los cajones superiores serán de arce flameado y los demás, de arce, intentando buscar el corte más estable posible. Una vez realizados y ajustados a sus respectivos huecos comienzo con los ensambles en cola de milano ciega para la unión con los frentes y colas de milano deslizantes para las traseras. Siempre dejo las “orejas2 en los laterales para ir ajustando al final la profundidad de los cajones.

Los fondos de los cajones los realizo en pino de corte radial, buscando la veta más recta posible.

Con todas las piezas hechas comienzo a dar la gomalaca solo a los frentes y a la zona de las colas de milano ciegas, más como algo estético que funcional, no obstante no dar gomalaca a los laterales, que solo quedan cepillados, ofrece la ventaja de que en el ajuste de los cajones no tuve que tener en cuenta ese aporte de gomalaca que de otra forma si lo hubiese tenido que tener en cuenta pues aunque poco, aumenta el grosor de los laterales. Con los cajones en su sitio y terminado paso a realizar los tiradores. En esta ocasión los realizo de madera de granadillo. Realizo unos cuantos modelos y acabo eligiendo los que creo dan una mejot¡r imagen al conjunto. Son unos tiradores muy elegantes y agradables al tacto.

Con esto terminado doy por acabado el mueble, solo faltan las fotografias para darlo por terminado. Han sido casi tres meses de trabajo, unas 250 horas, realizando un mueble único, completamente a mano.

Cuando estoy escribiendo estas lineas estoy enfrascado en un nuevo encargo de un aparador similar a este, del que escribiré en blog solo aquellos aspectos realmente diferentes a esta pieza.

Hasta la próxima.

2 comentarios en “Un mueble de cerezo. Los cajones.

Los comentarios están cerrados.